Ciudad Prohibida, Plaza Tiananmen, Nanluoguxian y lago Quianhai
15 de abril de 2025
Hoy teníamos reservada la visita a la Ciudad Prohibida, que solo permite la entrada a 40 000 personas por día. Cogimos un taxi cerca de las 11 de la mañana, pues nuestra reserva era para la tarde y solo podíamos acceder a partir de las 11. El acceso en coche es bastante restringido pues en esta zona de Tiananmen se encuentran edificios del gobierno, así que el taxi nos tuvo que dejar un poco lejos. Encontramos el primer control donde nos revisan la mochila y nos piden el pasaporte. Seguimos caminando y encontramos otro control que escanea los pasaportes y verifica nuestras caras, pero tampoco este nos da acceso al Palacio. Aquí ya estamos en el área de la plaza de Tiananmen, pero no podemos atravesar la calle, así que la vemos desde lejos.
Decidimos entrar a la Ciudad Prohibida entre miles de turistas, casi todos chinos, y finalmente hacemos la cola para entrar por la puerta sur. Nuevamente escanean el pasaporte pues no tenemos una entrada física sino que tuvimos que rellenar online nuestros datos y ahora es el momento en que deben coincidir. Por suerte entramos sin problemas. Hoy ha amanecido con mucho calor, ya hay 28 grados y llegaremos a 31. Solo entrar compramos agua, helado y galletas para desayunar. Comenzamos la visita según la ruta que propone la web. La ciudad fue construida entre 1406 y 1420, ocupa una superficie de 72 hectáreas con 980 edificios, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1987 y es el mayor conjunto de estructuras de madera del mundo.
Visitamos varias exposiciones de pinturas, relojes, libros, piezas de jade y cerámica y recorrimos casi todos los edificios y el jardín imperial hasta que cerró el lugar a las 5 de la tarde. Hicimos una pequeña pausa para comer en un restaurante dentro del museo a las dos de la tarde. Xavi se pidió pollo y yo una salchicha.
Al salir por la puerta norte encontramos la entrada del parque Jingshan con una colina desde donde se tiene una vista general de la ciudad prohibida, pero había mucha cola para entrar y decidimos volver mañana.
Caminamos casi media hora hasta Nanluoguxian, una zona rodeada de Hutongs que son los verdaderos barrios antiguos de Pekín. Casas pequeñas con baños compartidos que se encuentran por todo el barrio. Especialmente esta calle se ha vuelto muy turística, con pequeñas tiendas y restaurantes. La recorrimos completamente, parando a comprar unos zumos de mango y sandía que no estaban muy buenos: mucha agua, poca fruta y poco hielo. Cenamos en un lugar con varios puestos que preparan comida. Xavi se pidió el pato Pekín, laqueado, y yo unos fideos fritos con huevo y verduras, pues no me gusta casi nada de lo que venden.
Al llegar al final de la calle nos pusimos a mirar el móvil para buscar otro destino y un chico español nos ofreció ayuda y nos recomendó ir hasta la torre del tambor y el lago Quianhai. Caminamos por la calle Gulou que estaba muy animada entre tiendas y restaurantes. Compramos un helado y entramos a un lugar donde un chico daba un concierto. Era como un callejón con dos plantas con tiendas y restaurantes. Intentamos cenar en un japonés pero el código QR no nos abría la web para pedir así que nos fuimos. Subimos a la terraza, hicimos unos fotos de las vistas de las dos torres y seguimos paseando. Llegamos hasta el lago y comenzamos a bordearlo. Hay muchos chicos cantando karaoke y gente paseando por la orilla. Xavi quiso comer unos pinchos de cordero y una cerveza con vistas al lago. A las 9:30 comenzó a cerrar todo y decidimos coger un taxi y volver al hotel a descansar, después de acumular más de 14 km en nuestros pies.





























































No hay comentarios:
Publicar un comentario